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El jueves de la semana pasada di una charla sobre desarrollo de juegos en el terciario de Villa el Libertador, en Córdoba. Este terciario se caracteriza por ser uno de tantos con escasos recursos para poder acceder a la tecnología. Al mismo tiempo, es de esos que muchos olvidan o aíslan simplemente porque están en “el barrio feo”. Ese donde los prejuicios meten en la cabeza de la gente que el entrar ahí es garantía de salir hasta sin pantalones. Lo cierto es que es en estos lugares donde uno recuerda porque hace lo que hace, porque quiso estudiar lo que estudió, y porque quiere transmitir lo poco que sepas para que otros tomen la posta y puedan crecer intelectualmente. Hacia mucho que alguien no me invitaba un “amargo”, como si fuera alguien...
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