No tenemos tiempo para pensar sobre este trabajo, solamente para Hacerlo
Si estuviéramos a cargo de completar una tarea ¿qué proporción de tiempo le dedicaríamos a "hacer la tarea"? No el 100%. Debemos hacer un aprovisionamiento para hacer lluvia de ideas, investigación de nuevos métodos, estudiar cómo evitarnos hacer algunas de las sub-tareas, leer, entrenar o solo tomar un descanso.
Evaluando conscientemente este aspecto, nos daremos cuenta que ocupamos gran parte de nuestro tiempo tratando de tener las cosas terminadas y casi nada de tiempo preguntándonos la pregunta del millón: ¿Terminaremos esta cosa algún día?. Si fuera necesario una excusa para argumentar la falta de tiempo para pensar, la excusa siempre sería presión de tiempo – como si siempre existiera trabajo por hacer sin presión de tiempo.
Es realmente cuando tenemos una situación extrema en donde debemos hacer esfuerzos sobre humanos cuando tenemos que aprender a ocupar menos tiempo en hacer el trabajo y más tiempo en pensar cómo hacerlo. Mientras más heroico el esfuerzo requerido, más importante es que los miembros de un equipo aprendan a interactuar bien y disfrutarlo. El proyecto que debe entregarse con fechas fijas de trabajo imposibles de alcanzar, es aquel mismo que no puede darse el lujo de no tener tormentas de ideas e inclusive una cena informal de proyecto o alguna actividad que permita a los participantes compenetrarse para buscar una salida efectiva del hoyo en que se encuentran. Pareciera ser que todo esto es como la mama que cuida de sus hijos. Todos al final de cuentas saben eso y actúan acorde, no es cierto?. Equivocado. Estamos tan orientados en hacer las cosas, cualquier cosa, que ocupamos, estadísticamente hablando, un 5% de nuestro tiempo en las actividades combinadas de planificar, investigar nuevos métodos, entrenamiento, leer libros, estimación, presupuesto, calendarizar y ubicar el personal.
Termino con un dato interesante expuesto por los autores: Las estadísticas acerca de la lectura son realmente desalentadoras: El desarrollador de software promedio, por ejemplo, no posee un simple libro relacionado con su trabajo, ni siquiera alguna vez ha leído uno. Ese dato es alarmante para cualquiera preocupado por la calidad de su trabajo en su campo.
Estimados amigos concluyo esta segunda entrega, esperando nuevamente no haber sido muy extenso en el tema. Cualquier opinión, comentario o sugerencia siempre es bienvenido.
Saludos,
Carlos A. Lone